Un proceso de restauración siguiendo a JesúsNos inquietaba que estas personas se acercan a Dios con un corazón rendido, tratando de hacer lo que sienten que les corresponde hacer y con gozo participan activamente en todo lo del Reino de Dios. Sin embargo, cuando los problemas los abruman su convicción se diluye, están afligidos con un remanente de dolor y tristeza, y pierden toda esperanza.
Cuando se nos dio la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Restauración «Vida Gloriosa», de nuestra congregación, Ekklesia Global en Miami, sentimos ese peso y esa responsabilidad. ¿Qué voy a hacer ahora? O, como dije a mi esposa, ayuda idónea en esta responsabilidad, ¿Qué vamos a hacer ahora?
Lo compartimos con nuestro pastor y por mucho tiempo oramos.
Dios respondió. Un día, al salir de la oración de las 5 a.m., fuimos a una cafetería, y mientras disfrutábamos del desayuno, acompañados por nuestro pastor y coautor de esta obra, el Espíritu se derramó y vino un torrente de revelación que iluminó aquel lugar. Dios se glorificó y puso claridad en nuestros corazones y en un instante delineamos las esferas y el contenido de este proceso que hoy les presentamos.
A medida que analizábamos los problemas de los que acuden a consejería, meditamos sobre esta realidad: Los creyentes saben que Jesús murió en la cruz por sus pecados y recibieron su salvación por fe. Sin embargo, la mayoría no goza de las bendiciones que el Padre les da por los méritos de la muerte de su Hijo. Hay desconocimiento del alcance de la obra redentora de Jesús que impide que se manifieste la plenitud de la salvación. Los hijos de Dios saben que son salvos y están seguros de ir al cielo al morir. No obstante, cuando hay aflicción se olvidan que por gracia, por medio de la fe en el sacrificio de Cristo, también hay sanidad para el corazón herido.
Esto se debe en gran parte a la imagen de un Cristo crucificado que ha perdurado en el creyente, ayudada por la cultura del mundo y tradiciones religiosas. Ignoran que con Cristo ya fuimos crucificados, todos nuestros pecados fueron perdonados y nuestras enfermedades sanadas. Ignoran que Cristo resucitó, que el Padre lo levantó de entre los muertos y ya la muerte no tiene poder sobre Él. ¿Por qué no pueden pensar en una vida plena en esta tierra? Jesucristo también vino a enseñarnos con su ejemplo a vivir la verdadera vida a la que tienen derecho los hijos de Dios. Él se deleita dando vida y lo hace a través de su Hijo.
7 semanas en pos de la gloria es el instrumento de Dios que lleva a las personas, por etapas de crecimiento espiritual, a seguir el modelo de Jesucristo para el hombre, en su humillación y muerte para resucitar con Él y tener acceso a su vida en gloria. Por eso este libro presenta una base bíblica esencial para desarrollar un profundo proceso de restauración que se realiza de dos en dos.
Dar de gracia lo que de gracia se ha recibido hace a este proceso multiplicador y formador de líderes que manifiestan la gloria de Dios cuando guían a otros a la sanidad del alma.