Matrimonios al desnudoConsidero que los matrimonios pueden exponerse en tres etapas: inicio, vómito y madurez. La etapa de los comienzos es emocionante pero está llena de «Yo», nuestro lema es: Yo estoy completo, realizado, feliz. Luego nuestro enfoque se desplaza hacia los problemas, y entramos en el segundo periodo del matrimonio, el que llamo la etapa del vómito. Aquí es cuando nos concentramos en el otro: los defectos del otro, las debilidades, las fallas. De la etapa uno a la dos pueden pasar un día, dos meses, un año y hasta muchos años, pero a todos nos llega. El destino de una relación matrimonial se basa en la capacidad de llegar a la siguiente fase (madurez). Esta etapa crucial para la supervivencia no llega por sí misma, requiere de trabajo habilidoso e intencional que nos lleve ella. Si la etapa del vómito llega cuando cambiamos nuestro enfoque de «mi felicidad» a las «debilidades del otro», la madurez llega cuando movemos el centro de atención del «Yo», y el «Tú» a la unidad de pensar en «nosotros».
Esta es una lista de cinco cosas prácticas que te ayudarán a fomentar la unidad con tu cónyuge:
1. Tomarse de las manos. Tómense de las manos al caminar. Oren juntos tomados de las manos. Cuando estén en la intimidad, unan las manos. Mantener la unión física, nos ayuda a mantener la unión en general. Cuando extendemos una mano a nuestro cónyuge en unidad afectamos la condición de todos en el hogar.
2. Abrir el corazón. Debemos fomentar la confianza y la amistad. Habla de lo que tienes dentro, de lo más íntimo. Ten mucho cuidado como te comunicas cuando te encuentres en una discusión con tu cónyuge. Cuando una pareja está en medio de un conflicto, la manera que ellos deciden interactuar determina si llegarán a la miseria o si aumentarán el nivel de intimidad. Los conflictos nos pueden revelar muchas cosas sobre nuestro cónyuge que tal vez desconocíamos: sus deseos, sus temores, sus sueños, sus desafíos. El termómetro que debemos usar aquí es el respeto del uno hacia el otro.
3. Entregar tu fuerza. El matrimonio requiere de trabajo duro. Entrega tu ímpetu a la relación. Da todo de ti. Muchos llegan al matrimonio con la idea de: «yo pongo el 50% y tú pones el otro 50%», y esto solo crea conflictos y competencias. En el matrimonio somos uno cuando el «yo» y el «tú» se funden a través de las cuerdas del amor de Dios.
4. Encuentra tu voz. Escucha para entender. Te encontrarás a ti mismo cuando te pongas «en los zapatos» del otro. Vivimos en el mismo planeta, pero a veces sentimos como que si calculásemos la vida en longitudes de onda que circunvalan la una a la otra. Si queremos fomentar la unidad, hay que decidir escuchar con la intención de entender y no solo para oír. Sabemos que tenemos un problema de sintonía cuando hablo una cosa y mi cónyuge escucha otra cosa, cuando tomamos decisiones y luego mis acciones no están completamente en acuerdo con el convenio al que habíamos llegado. Esto trae confusión y conflicto.
5. Da tu tiempo: una hora diaria. El día de hoy. Asegúrate de estar «presente» siempre. Una de nuestras herramientas es un libro que se titula: Un minuto con Dios. Este libro te recuerda que es una buena práctica el darle un tiempo diario a tu relación matrimonial, y qué mejor manera de hacerlo que darle a Dios la oportunidad de hablarte. Un minuto con Dios te hace concentrar en una pieza de tu relación matrimonial al día. Pero si tomamos el efecto compuesto que da ir paso por paso a través de la lectura del libro como un guía, al final hará una diferencia en tu vida con tu cónyuge. El libro toma un pensamiento a la vez, y propone los cambios para que la verdad de Dios en ese asunto sea clara. Luego da una llamada de acción para que la Palabra de Dios sea práctica, la verdadera sabiduría de acuerdo a Jesús está en el oír y luego poner en práctica lo que se nos ha enseñado.
Una relación madura se concentra en el «nosotros» y solo mira al «yo» para decidir qué dar, qué defender y en qué áreas trabajar.
Lo que podemos dar: tiempo, cariño, nutrición.
Lo que debemos defender: la intimidad y la comunicación.
Lo que debemos trabajar: la perseverancia, la oración, el espíritu de servicio.
De esta manera no solo vivirán juntos sino unidos.