Respuesta: Es saludable poder reírse juntos en una familia. Debemos poder bromear con los demás sin tener que preocuparnos de recibir una reacción extrema como respuesta. Pero, cuando la risa es siempre a costa del miembro más vulnerable de la familia, puede ser destructiva. Hasta las bromas inocentes son dolorosas cuando es al mismo niño a quien se ridiculiza.

Es lamentable, pero a menudo esa es la forma en que sucede. Cuando un jovencito tiene una característica embarazosa, como mojar la cama o chuparse el pulgar, o tartamudear, se debería alentar a los otros miembros de la familia a ser muy cuidadosos con lo que se diga sobre esto.
Tampoco se debe ridiculizar al niño por su tamaño, ya sea porque es un niño muy pequeño o una niña muy grande.
Este es el principio que guía: Es sabio no bromear en familia acerca de características por las cuales una persona deba defenderse fuera del hogar.

Si ese jovencito/a está escuchando todo el día fuera del hogar sobre algún defecto suyo evidente, no necesita más «fuego antiaéreo» de parte de su propia familia. Y cuando pide que se acabe una broma, el pedido debe honrarse.
Ser el centro de la burla de todos es una fórmula para el resentimiento permanente y no hay nada divertido en que eso suceda.
Encuentre un caudal de material sobre la familia en: www.focusonthefamily.com/docstudy
Copiado de la pregunta #367 del libro del Dr. Dobson, Complete Marriage and Family Home Reference Guide, p. 303.